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Nuestra Filosofía
¿Qué entendemos por educación Agustiniana? ¿Qué la distingue de otra educación? Para Agustín, la educación no es una mera enseñanza ni simple instrucción, sino que tiene por misión el forjar hombres, desarrollando todas sus facultades, potencialidades y aptitudes, una formación integral en todas sus dimensiones: natural y espiritual, individual y social, intelectual y moral, estética y física, humanista y axiológica.
Toda pedagogía se asienta en una antropología, una concepción del ser humano. En nuestra sociedad materialista, hedonista y pragmática, el ser humano vale en cuanto es sujeto de producción y consumo, en cuanto satisface sus necesidades y encuentra lo útil en el momento. San Agustín se preguntaba "¿Qué soy en realidad?, ¿cuál es mi naturaleza?, ¿cómo conocer a otros si uno se ignora a sí mismo, y que hay tan presente a uno mismo como la propia alma?". ¿Cuál es el destino final del hombre?
Fuentes de la educación Agustiniana
Para San Agustín la verdadera educación consiste en despertar las dotes que dormitan en el alma, es poner al hombre en condiciones de alcanzar su meta, de llevar a cabo su destino espiritual y moral en la vida. Especialmente , tres de sus obras hacen referencia explícita a temas educativos, a saber: El maestro, la doctrina Cristiana y La Enseñanza de los Principiantes, aunque lo educativo está presente en toda su producción intelectual. Es por ello que, toda filosofía agustiniana es educativa. Cree en la duda y busca resolverla iluminando la fe con la razón y la razón con la fe.
Estilo y fundamento de la Educación Agustiniana
Como Escuela Agustiniana tenemos un carácter particular en la educación, lograr la síntesis entre fe y vida, desde la síntesis entre fe y cultura. Por tanto, nuestro distintivo no radica en lo que ofrecemos sino en cómo se ofrece en la educación. No en valores que son comunes a todas las escuelas, sino en la jerarquización de esos valores que adoptamos como Institución. Todo esto es, afirmar que existe un estilo de vida, un modo peculiar de ser y estar, una identidad agustiniana, es decir, el hombre como naturaleza nace, como persona se hace.
Visión Agustiniana del hombre
En su habilidad dialéctica, San Agustín descubre una doble dimensión en el ser humano. El hombre interior es conciencia, sensibilidad por un mundo de valores, originalidad y capacidad de autodeterminación, trascendencia. El hombre exterior está integrado por la realidad corporal. Nacemos volcados hacia la exterioridad y el verdadero desarrollo humano (Educación Agustiniana) consistirá en un proceso de interiorización, un retorno al propio centro, mirar la vida desde dentro para iluminar e integrar lo interno y lo externo, lo personal y lo social, desde la realidad de Dios, "que es más interior que mi intimidad".
San Agustín no contempla al ser humano como un recipiente vacío sino como alguien que posee una plenitud germinal. Educar al hombre es creer en esa capacidad del ser humano para llegar a crecer desde sí mismo. El hombre aprende de su propia luz interior, y esa luz interior es Cristo. Por tanto, la Educación Agustiniana busca el alumbramiento del hombre interior, en orden a su plena realización como ser humano.
Misión de la Educación Agustiniana
La escuela Agustiniana tiene por misión desarrollar un perfil ideal de hombre. Para el pensamiento Agustiniano la característica compartida es la caridad traducida en la amistad, de donde emanará el hombre amigo como paradigma del hombre Agustiniano.
Educar es convertir al hombre, en un ser inquieto, volcado en su interior, buscador de la Verdad, hambriento de felicidad, profundamente humano, fiel amigo, solidario, comunitario, libre, sincero, desprendido y generoso, portador de mesura y armonía, trascendente, porque está convencido de que el origen de las cosas y su fin es Dios su creador, único que puede apaciguar su inquieto corazón.
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